Dellemback, el antropólogo del Pueblo Escultor

 

San Agustín es más que el Parque Arqueológico. Al menos eso aseguran dos alemanes, un francés y un estadounidense que decidieron radicar sus proyectos de vida en la población huilense. OPANOTICIAS presenta un especial periodístico sobre la percepciones de extranjeros que se enamoraron de esta municipalidad, que encontraron en ella algo mágico, y en la que dicen, pasarán el resto de sus vidas. David Dellemback, un norteamericano que desde los años 70 llegó a la tierra arqueológica, es una de las  historias más sobresalientes.

David, de 60 años de edad, es un norteamericano radicado en San Agustín, y, uno de los extranjeros (quizás el único) que se interesó por la arqueología de la región, la estudió, y hoy en día es uno de los antropólogos que más conoce la historia y significado de lo que él llama el Pueblo Escultor.

Una persona sencilla, apasionado con su trabajo y crítico frente a la realidad de San Agustín, el medio ambiente, la historia y procesos de desarrollo que se han vivido en la región, es la percepción que genera a través de sus comentarios, análisis y propuestas de cambio, David Dellemback, el antropólogo del Pueblo Escultor.

La historia

David Dellemback salió a sus 21 años de Medford, al sur de Oregon, en los Estados Unidos. Su objetivo, explorar el mundo, alejarse de la polución de la ciudad –“Los alternativos hace muchos años vimos eso y yo quería irme lejos”-y aprender nuevos idiomas.

“En esos días tú podías ir hasta la frontera de México con el dedo, mientras que ir para otra parte del mundo implicaba plata, y yo era un joven de 21 años, yo no tenía nada. Por eso me fui a México y Centroamérica, además quería aprender otras lenguas, ya que entendí que hablar una sola no es completo, entonces para mí el viaje era ir a México y después conocer todo el mundo avanzando hacia el sur”.

Un año después llegó a Colombia y, además de reflexionar en que todos tenemos un lugar en el mundo para encontrar, lo visto en el país fue un “un toque mágico en mi vida”, que lo marcó y lo hizo regresar nuevamente a San Agustín.

“Mi centro llegó a ser San Agustín, después lo entendí, yo no sé por qué.  Seguía viajando, no logré conocer otras partes del mundo, logré conocer todo este hemisferio de América, y mientras tanto esta región se volvió mi centro; para mí esas cosas no son explicables, son cosas del destino, que nos toma de la mano y nos guía”.

Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile y Brasil, fueron algunos países que visitó antes de volver a Colombia. Para Dellemback los viajes le permitieron sentirse satisfecho y entender que San Agustín era el lugar donde quería radicarse.

Y no era para menos, ya que una de las cosas que lo enamoró del Huila y San Agustín, fue la amabilidad de su gente, la naturaleza fresca y limpia de la contaminación de la ciudad, que fue uno de los motivos por los que había abandonado su país de nacimiento.

“Cuando yo llegué aquí uno andaba por el campo y la gente decía gringo, venga, venga, tome leche hermano, tome una agua de panela, ven hay unos patacones; entonces la gente aquí es maravillosa, el que no se enamore de esta tierra está en un plan muy solitario, entonces todo eso me impresionó mucho. Además no habían carros, yo entendí de jovencito que la muerte de este planeta eran los carros y las carreteras”.

Antropólogo del Pueblo Escultor

Cuando David llegó a San Agustín no era antropólogo, simplemente era un joven que se fue enamorando de la arqueología a través de sus múltiples viajes y fue desarrollando su sentido artístico hasta el punto de dibujar y analizar cada una de las estatuas del Pueblo Escultor, durante más de 25 años.

“Yo vine aquí sin saber nada de arqueología, luego llevé a cabo todo el proceso creativo y artístico de muchos años, yo no tenía nada de arte en mi sangre, en mi vida, ni nada, pero me di cuenta que eso aquí se despertó en mí.  El Pueblo Escultor no solo vivía en el valle de San Agustín, en 1892 vino el primer colombiano aquí, Carlos Cuervo Márquez, que escribió todo un informe importante sobre esto. El primero colombiano que estudió esto usó el nombre de Pueblo Escultor”.

Cuando llegó nadie le explicaba lo que expresaban las estatuas, ya que según él no existía un estudio que permitiera conocer un libro con todas las imágenes de las esculturas y aprender de él. Por eso, veinticinco años después, publicó un documento que puede dar pistas sobre el verdadero significado de las estatuarias.

Nunca recibió apoyo en Colombia para la publicación de su libro, sí lo obtuvo de una fundación en asuntos precolombinos en Washington, Estados Unidos, quien luego de conocer su trabajo le dio el aval para su publicación.

“Nunca vas a entenderte con la gente del ICANH –Instituto Colombiano de Antropología e Historia-, simplemente en la etapa presente no es posible. Ese trabajo lo hice con la beca de una de las fundaciones de más reputación en el mundo en asuntos precolombinos. Cuando yo hice esto lo publiqué en internet  www.sanagustinestates.org para la gente de mi pueblo, como el caso de Bolívar, que vive al lado mío y nunca va a comprar el libro, pero él puede ir a internet cuando quiera, y puede sacar los datos que desee, lo mismo cualquier persona”, explica David.

Y las razones por las que no pueden acceder al texto físico fácilmente corresponden a que la publicación fue para la distribución en bibliotecas de EE.UU, entre ellas la Biblioteca del Congreso, Dumbarton Oaks, Universidad de Willamette, Universidad de Harvard, UCLA, Universidad de Texas, Universidad de Tulane, entre otras.  “También lo llevé a la Luis Ángel Arango, en Bogotá, porque me gusta mucho esa biblioteca; con gusto daría mucho más a otras bibliotecas aquí, pero como digo aquí el apoyo es cero”, precisó.

En la actualidad Dellemback trabaja en su último libro que ha sido pensado para el pueblo de San Agustín y no para las bibliotecas, allí se podrá apreciar hasta la última estatua del Macizo Colombiano.  “El turista quiere saber algo muy sencillo y es que quieren decir las estatuas”.

“Mi corazón está en mi región”

David Dellemback dice que su corazón está en San Agustín, no tiene pensado abandonarlo nunca, allí ha tenido la posibilidad de recibir la visita de su familia –mamá, hermanos, sobrinos, padre- y, es el lugar donde en la actualidad vive con su esposa -bogotana- en su finca que ha llamado el Pueblo Escultor, cerca al Lavapatas.

“San Agustín es un pueblo que hoy en día su cultura la representamos todos nosotros, la cultura de San Agustín es una cultura que nada tiene que ver con el pueblo precolombino, no merece que se le llame San Agustín por su proceso histórico, sino el Pueblo Escultor”. 

Por: Christian Valencia



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Luis Ernesto Silva Moncada
excelente historia , que don de vida , digna de re-enviar , de difundir , de llevar su libro atodas las escuelas de colombia , de exportar para todas las embajadas , tnatas cosas buenas que se pueen hacer con esta belleza !
2012-01-22 10:38:06