¿Cuál es el encanto de San Agustín? Para cualquier turista del país o del extranjero sería sin duda el Parque Arqueológico, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993; otros quizás se atreverían a decir que su naturaleza, por ser la cuna del Macizo Colombiano y del río Magdalena; sin embargo para cuatro extranjeros que se radicaron allí desde hace más de una década, este municipio tiene algo más valioso que atrapa mucho más que cualquier otro elemento: la gente.
Y no es para menos. San Agustín es un municipio privilegiado en todo sentido. Por un lado, cuenta con la majestuosidad de la naturaleza que pareciera haberle dedicado un capítulo especial a esta zona. Y no solo por el bello paisaje que rodea el municipio, sino además por el Macizo Colombiano que es considerado uno de los pulmones en biodiversidad más importantes e América Latina; así como por el Páramo de las Papas, en donde nace el río más importante de Colombia: el Magdalena y de él, el famoso estrecho que lleva su nombre y que hoy es uno de los destinos más apetecidos para el turismo de aventura.
También es privilegiado por su puesto, por ser el epicentro de la civilización indígena que vivió en todo el territorio del Macizo, y que dejó para la humanidad como legado, unas milenarias estatuas de por lo menos 3.000 años de antigüedad que es considerada para algunos, una de las maravillas del universo y que a bien tuvo la Unesco de declarar como patrimonio histórico e inmaterial de la humanidad.
Pero además, cuenta con la fortuna de que sus habitantes lleven la herencia de la sangre de nariñenses, caucanos y huilenses, que desde su fundación se radicaron allí y hoy son artífices de la raza ‘Agustiniana’, una mezcla de amabilidad, verraquera, trabajo y hospitalidad. Sin lugar a dudas, las características que más cautivaron a Francois Van Malderen, Karin Shuttler, Steffen Gosewisch y David Dellemback, dos franceses, un alemán y un estadounidense que hacen parte de ese grupo de por lo menos 33 extranjeros que hace algunos años llegaron por primera vez como turistas a este bello municipio del sur del departamento y decidieron radicarse para pasar el resto de sus días allí.
Para estos extranjeros que no dejan de ser considerados ‘gringos’ para muchos, pero que se sienten más opitas que cualquier huilense, es la gente, la magia o el encanto que hace muchos años los atrapó y sedujo a quedarse a vivir allí, dejando atrás sus vidas y llevándolos a hacer una nueva; unos encontrando vocación de servicio, otros forjando un verdadero proyecto de vida o simplemente encontrando ese aspecto que sus vidas necesitaban para sentirse plenas.
Y son ellos los protagonistas de las historias que a lo largo de cuatro días OPANOTICIAS publicó en una edición especial, con el ánimo de dar a conocer la otra San Agustín, que destaca los valores invisibles y agregados de este majestuoso municipio que es uno de los principales destinos que tiene Colombia, vistos desde las miradas ajenas de extranjeros que un día vieron más allá de sus ojos, y entendieron el encanto de esta tierra que espera por ti.
Francois Van Malderen, francés, 18 años en San Agustín
“Uno conoce a Colombia por la guerra que sale en los medios, pero nadie habla de la alegría de su gente, si eso pasara, mucha más gente se enamoraría de esta tierra. Yo he conocido mucha gente en el mundo, pero ninguno como los colombianos, como los habitantes de San Agustín.”
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David Dellemback, estadounidense, 39 años en San Agustín
“Cuando yo llegué aquí uno andaba por el campo y la gente decía gringo, venga, venga, tome leche hermano, tome una agua de panela, ven hay unos patacones; entonces la gente aquí es maravillosa, el que no se enamore de esta tierra está en un plan muy solitario, entonces todo eso me impresionó mucho”.
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Steffen Gosewisch, alemán, 20 años en San Agustín
“El colombiano es bien abierto, simpático, en comparación con los alemanes que se demoran un poco más para descongelar. He vivido la mitad de mi vida acá y todavía no me he aburrido, estoy feliz, me siento bastante colombianizado”.
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Karin Schuttler, franco-alemana, 27 años en San Agustín
“Nada tuvo que ver el aspecto físico de San Agustín, ni el Parque Arqueológico, si tu lo ves bien es un pueblo común y corriente. Lo atractivo fue su gente, la naturaleza, el ambiente”.
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