El terremoto arrasó al país y puso en evidencia que había no sólo que reconstruir casas, sino edificar una nueva estructura institucional capaz de poner las bases de un Estado que respondiese a todas las necesidades de la población.
El desafío era enorme, y dos años después, queda mucho por hacer, a pesar del esfuerzo y los ingentes recursos invertidos. El sismo de 7 puntos en la escala de Richter que asoló la mayor parte de Haití el 12 de enero de 2010, se cobró 222.570 vidas, hirió a 300.572 personas y dejó sin hogar a 1,5 millones de haitianos.
Una epidemia de cólera se desató 10 meses después del terremoto, infectó a 522.335 personas, de las que 7.000 murieron.